Por Alexander Gómez
La doctora Juana Celia Muñoz Quesada, conocida cariñosamente como “Tía Pica” o “Tía Pupopa”, murió a los 105 años, dejando un amplio legado familiar y humano que fue resaltado por su sobrino y ahijado Alfonso Muñoz Cordero.
“Fue una persona muy querida, una persona que se dio a querer por todo el mundo”, expresó Muñoz Cordero al iniciar un homenaje a su madrina durante su programa radial.
Muñoz Cordero destacó que Muñoz Quesada mantuvo hasta una edad avanzada su disposición de ayudar y acompañar a familiares, amigos y personas que necesitaban apoyo.
“Siempre solidaria, siempre prestante, siempre dispuesta a acompañar, ayudar, amigos, a familiares, a cualquier persona que necesitara de su apoyo moral”, dijo Muñoz en la Amalgama Deportiva.
También resaltó su trayectoria profesional como doctora en Química, maestra, educadora y farmacéutica, además de sus años de trabajo en una fábrica cementera.
La fallecida fue descrita además como una figura fundamental dentro de la familia Muñoz Quesada, con una estrecha relación con sus hermanos, sobrinos y ahijados. Muñoz Cordero recordó que, incluso después de cumplir los 100 años, permanecía lúcida y participaba en actividades religiosas.
“Será recordada toda la vida, porque alcanzará la eternidad en el regreso eterno”, afirmó al despedir a quien definió como “una gran madre, una gran hermana, una gran tía, una gran madrina, una gran amiga de sus amigos” y una gran vecina.






















