Por Alexander Gómez
Celia Cruz protagonizó una inesperada polémica durante su etapa con la compañía discográfica RMM, cuando aceptó una oferta de 300.000 dólares por un año para participar en un comercial de una línea psíquica.
Según el relato, Ralph Mercado, fundador de RMM, cuidaba cada detalle cuando la cantante visitaba las oficinas y la consideraba “la reina de la empresa”. Sin embargo, la participación de Cruz en el anuncio provocó fuertes críticas de parte de sectores de la comunidad cubana de Miami, que la acusaron de promover prácticas de adivinación.
Cruz defendió su decisión y explicó que su participación se limitaba a promocionar el número telefónico, mientras otras personas se encargaban de atender las llamadas.
“Oye caballero, pero yo no soy psíquica, yo solamente doy el número; el que da la respuesta es otra persona”, respondió la cantante, según el testimonio que cuenta Luisín Martí para «Así se hizo música» en Noche Duerma del Canal 4, de RTVD de Santo Domingo.
Cruz también restó importancia a las críticas y llegó a bromear con la situación:
“Si yo pudiera adivinar el futuro, dijera lo que me va a pasar con mi próximo disco”. La artista sostuvo que nunca consideró que estuviera haciendo algo inmoral y pidió comprensión por una decisión que, a su juicio, no tenía la intención de perjudicar a nadie.
La polémica, sin embargo, terminó influyendo en la continuidad del acuerdo. Cuando llegó el momento de renovar el contrato, Cruz tenía clara su decisión y rechazó continuar con la campaña.
“No quiero más línea psíquica”, dijo, provocando la reacción de Mercado, quien recordó de inmediato el dinero que dejarían de recibir.
“Perdimos 300 mil dólares más”, habría expresado el empresario. Para Cruz, el episodio quedó como una anécdota dentro de una carrera marcada por una relación especialmente cercana con su público y por su permanente vínculo con la comunidad cubana.






















