Por Alexander Gómez
Julián Tavárez convirtió los millones que ganó en las Grandes Ligas en viviendas y seguridad para su familia, pero ahora advierte a los jóvenes peloteros que el dinero y la fama pueden desaparecer con la misma rapidez con que llegan.
El exlanzador dominicano, quien pasó 17 temporadas en las mayores, contó en una segunda entrevista con Abriendo el Podcast que llegó a comprar alrededor de 10 propiedades para ayudar a sus hermanos y que su principal enseñanza después de retirarse ha sido vivir con lo necesario y no intentar mantener un estilo de vida que dependa de los ingresos del béisbol.
Tavárez recordó que su primer bono como profesional fue de apenas 1.000 dólares y que nunca tuvo como prioridad hacerse rico, sino llegar a las Grandes Ligas.
Con los años, sin embargo, aprendió que muchos atletas cometen el error de gastar como millonarios incluso cuando sus carreras han terminado.
“Todo en la vida es prestado”, dijo el dominicano, quien también relató que ayudó a sus hermanos con viviendas, vehículos y otros gastos.
Para Tavárez, una casa pagada, comida, salud y tranquilidad representan una riqueza mayor que los automóviles de lujo o las apariencias que acompañan a una carrera profesional.





















