Por Luis Rafael Madera
Septiembre 11 tiene un sólo e importante recuerdo, quizás existen cosas más vitales, más decisivas en el globo terráqueo, pero para quien esto escribe el cumpleaños de mi comadre Sylvia [Sylvia Troncoso Sánchez] es único. Once de septiembre y restan exactamente 111 días para concluir este año.
Hace 180 fallecía en Tamaulipas, México, José Núñez de Cáceres [José Núñez de Cáceres y Albor , Mar.14.1777 en Santo Domingo, Capitanía General de Santo Domingo; Feb.11.1846 en Ciudad Victoria, Tamaulipas],
Literato fabulista, militar, político, periodista y catedrático, primero en proclamar la separación dominicana de España, entonces Estado Independiente de Haití Español, y el primero en utilizar la literatura como arma de denuncia social y política en el territorio; su intento de conocer como la Independencia Efímera

Fuera de Santo Domingo el aniversario de Sylvia adquiere un carácter muy especial. Temprano le escribí a mi compadre y repliqué a su hija Liana, extensivas a Eric Joel, con quien me escribí unas líneas.
– Mi mamá segura ya empezó a celebrar.
– Su ahijado [mi hijo] ya debe estar acompañándola y ese era intenso. Esa fiesta será extensa.
Hace 25 años la conversación tras felicitarla fue diferente:
– Te enteraste de lo que acaba de pasar en New York
– ¿Qué pasó porque aquí no tengo televisión y aún no he encendido la radio?
– Mi cumpleaños siempre viene con añadidos; en el 1973 tumbaron a Allende y ahora [2001] exploraron dos aviones contra las Torres Gemelas.
Después observé, vía Luis Guillermo, mi hijo mayor, que el Teatro Nacional, del que fue directora artística, subió una nota en su recuerdo.
Cuando llegué a Castro, Isla Grande de Chiloé, diciembre del 2024, la doctora responsable de los cuidados paliativos de Rodrigo Andrés me apuntó:
<don Luis nunca había visto a alguien tan decidido a continuar vivo como su hijo>.
Pero en eso de luchar frente a una malignidad cancerígena nadie supera a mi comadre Sylvia: le dijeron <te quedan 8 años de vida>. Multiplicó esa cifra por tres y encima le añadió un año más.
Lo que tengo claro es que ante tanto desequilibrio en todas partes, tenemos que buscar las palabras exactas, sin disonancias, para perrear el alma, sin reggaetón incomodos e irreverentes, y hacer bailar el corazón de forma plácida.
Como estoy en Chile me llama la atención que el gobierno prefirió ignorar la fecha, y el presidente, claro seguidor de Augusto Pinochet, salió de la capital.
Tengamos una cosa clara, a diferencia de lo proclamado hace cuatro años por Gustavo Petro, recién colocado en el Palacio de Nariño, el general Pinochet no está paseándose por ninguna calle en Chile.
Las declaraciones se produjeron tras Gabriel Borić, entonces presidente chileno, perdiera el primer plebiscito para modificar la Constitución [Sep.04.2022]. También perdió el segundo, más tarde, y no insistió más.

La población chilena, muy dividida políticamente, está disgustada por lo mostrado por la televisión local, donde toda referencia fue a las Torres Gemelas.
Escasamente se conversó mediáticamente en esta fecha sobre el ataque a La Moneda.
En el Cementerio, frente a la tumba de Salvador Allende, Borić recalcó: <no necesitamos ceremonias oficiales para recordar la historia>.
Viviendo al principio, mi comadre era una mujer elegante, accesible, siempre sonriente, pero como las buenas actrices tenía un estilete para dejar huellas, tratando de no herir a nadie.
Ella y mi compadre Eric [Eric Valentín Ramos Lebrón] fueron el espejo para que doña Jazmín y un servidor criáramos a nuestros hijos. ¡Y vaya que acertamos!

Cuando declamaba su mensaje estaba abrazado al uso armonioso de su voz, una dicción exquisita, la sutileza del gesto, la gracia de lo mímico y la fluidez de los versos destacando con sus expresiones el sentimiento y la emoción contenida en los poemas.
Sylvia era una enamorada de su familia, de su pueblo, de su identidad, de su cultura, su geografía, su historia, su gastronomía, y sus gentes; de sus amigos y de todos los que tuvimos el inmenso gusto de compartir con ella… su pensamiento y obra, son ejemplo para todos.
En un instante donde se brinda con vinos costosos, se hincha y engorda la hipocresía, la política cambió su sentido, que solo debería servir para cambiar destinos, hay huellas que no se desvanecen.





















