Por Alexander Gómez
Vinicio Muñoz repasó sus humildes comienzos en el baloncesto dominicano y los sacrificios que marcaron su camino hasta convertirse en una de las grandes figuras del deporte nacional, durante su participación en Los Travie50s de Don Virgilio, de Cancha Entera, transmitido en vivo por YouTube. El legendario exjugador recordó que su formación comenzó en Bameso, donde, pese a las limitaciones económicas, desarrolló una disciplina que consideró fundamental para su éxito.
“La disciplina comenzó con Miguelo. Me formó, me enseñó”, relató Muñoz, quien recordó sus madrugadas de entrenamiento, desde las 5 de la mañana, utilizando recursos improvisados e incluso practicando descalzo.
Aunque en principio soñaba con convertirse en jockey, el baloncesto terminó ganando su atención y lo llevó a debutar oficialmente a los 15 años y a alcanzar el nivel superior a los 17.
Muñoz atribuyó buena parte de su éxito a la preparación constante y a la determinación para no dejar que otras personas definieran sus límites.
“Nunca dejen que nadie los marque. Nunca dejen que nadie diga lo que ustedes son”, aconsejó a los jóvenes.
El exbaloncestista explicó que llegó a realizar entre 700 y 1,000 tiros en sus jornadas de entrenamiento y que estudiaba a sus oponentes para conocer sus fortalezas y debilidades.
Su legado estadístico incluye 7,107 puntos, 2,561 tiros de campo, 2,477 rebotes y 1,331 tiros libres anotados en el baloncesto superior.
“Yo hice mi tarea”, afirmó Muñoz, al resumir la dedicación que, según dijo, fue determinante para construir una carrera que lo convirtió en una referencia del baloncesto dominicano.






















